El uso y tráfico de estupefacientes ha profundizado la criminalidad y la delincuencia en la República Dominicana. Nuevas figuras como el sicariato han hecho aparición en el medio social dominicano.

El tema de la droga y su legalización ha sido objeto de importantes conferencias internacionales en las que presidentes de diferentes países han planteado su legalización. El país no puede suscribir la legalización de las drogas, una acción de esta naturaleza obligaría también a aceptar la siembra, cosecha, comercialización y exportación de la droga.

Debemos combatir este flagelo recabando la cooperación de las Iglesias, de la Sociedad Civil y de todos los organismos sociales que puedan contribuir. El Gobierno debe velar porque la justicia aplique todo el peso de la ley a quienes trafican con la salud del pueblo.

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